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martes, 12 de junio de 2012

Fantasmas en el Nacional Buenos Aires

Colegio Nacional Buenos Aires   


A raíz de un informe publicado el año pasado en el Diario Crónica, se comprobó que hay actividad paranormal en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Cansados de escuchar ruidos extraños y temerosos por algunas visiones, los vecinos y cuidadores del lugar decidieron buscar ayuda para corroborar si se trataba de algún suceso paranormal. Fue así que acudieron a la Asociación Civil de Estudios Paranormales y Ciencias Alternativas (ACEPCA).

“Nos comentaron que la mayor actividad sucedía en el tercer piso, que había apariciones de cuerpo completo de un nene escribiendo en un pizarrón”, comentó el presidente de la agrupación, Ariel López y agregó: “Otro de los fenómenos, era que se disparaba un radiador con agua de vez en cuando y en los baños se vaciaban las mochilas solas. También se paraba solo el ascensor en el tercer piso y se escuchaban ruidos muy raros, como así también habían llegado a percibir sombras pasando a través de algunas paredes, sobre todo en la planta baja”.





 “En esta ocasión usamos, cámaras digitales, cámaras de seguridad para las filmaciones de video, cámara de video digital, grabadores de voz digitales y analógicos, medidores de temperatura, medidores de emf, lazer, una pequeña estación meteorológica, linternas”, contó López.




En su página web, ACEPCA aclara que la investigación fue súper tranquila” y especifica: “En todo momento, nos sentimos como "acompañados" pero la verdad no tuvimos, ningún sobresalto, ni cosas espectaculares que contar, salvo un par de sombras, que seguimos y no pudimos localizar, nada más allá de lo habitual. De hecho nos fuimos desanimados pensando que no habíamos podido recolectar suficiente evidencia. El tema fue cuando nos pusimos a analizar la misma, creo que es uno de los casos donde más evidencia pudimos recolectar, o al menos de mayor potencial”.

“Armamos todo el equipamiento en el cuarto piso – narran en la web - y dejamos siempre a alguien monitoreando las cámaras de video, cada vez que alguien se quedaba solo en el lugar, decía que se sentía acompañado o sentía ruidos en el parquet del piso como si se escucharan pasos, de hecho en un momento escucharon música, nos avisaron por el handy, ya que no podían encontrar la fuente y al subir para tratar de chequearlo, la música desapareció ni bien cruzamos la puerta de entrada”.





Según el periodista de Crónica, el fantasma desapareció luego de que una maestra lo enfrentó y le dijo: "No te preocupes, sentite como en tu casa. Podés quedarte el tiempo que quieras”.


La incógnita y el misterio está sembrado en un colegio de más de 400 años que aún recibe a cientos de alumnos en sus aulas.

martes, 24 de abril de 2012

La Línea A del Subte: la verdad sobre sus fantasmas

Hay pocas historias de fantasmas de la ciudad de Buenos Aires como las que se cuentan sobre la Línea A del subte. A través de la Web circulan las historias de la novia vestida de blanco que deambula en los túneles las tardes de sábados, el degollado que aterroriza a los trabajadores en el baño de Sáenz Peña o la espectral estación que suele aparecerse entre las misteriosas Alberti y Pasco.

El interior de los antiguos coches
La Brugeoise que aún funcionan. 
Animados por la riqueza de leyendas que surge de la línea subterránea más antigua de Buenos Aires, Mitos en la Ciudad decidió investigar cuanto hay de verdad en estos relatos. Pablo, un boletero de la estación Sáenz Peña, relató algunas de los rumores que se cuentan en el día a día de la única línea que conserva las escaleras góticas y los viejos vagones de madera. “Las historias más clásicas, que se leen en Internet son muy comentadas, pero no conozco a nadie que haya visto algo. Pero hay miles de historias que suceden en esta línea”, cuenta Pablo. “Quienes más cosas aseguran haber visto son los de la limpieza. Hay que pensar que entran cuando cierra el subte y se van a la hora que vuelve a andar. Se pasan toda la madrugada en estos pasillos subterráneos.” 

Pablo cuenta además que antes de ser boletero trabajaba en el área de seguridad. Allí recuerda a un compañero absolutamente alterado que aseguraba haber visto una silueta oscura atravesar el andén de la estación Primera Junta. Para su espanto, meses después, otro colega le juró que “una extraña presencia” lo seguía cada vez que atravesaba esa misma estación. 

Entre Pasco y Alberti.
Los conductores de los subtes suelen ser los mayores testigos de fenómenos inexplicables. Según Pablo, más de una vez un maquinista ha detenido una formación porque había visto a una persona arrojarse a las vías justo cuando el tren iba a pasar, e incluso sentido como las ruedas pasaban por arriba de un cuerpo. “Sin embargo”, asegura Pablo, “luego de que pararan el tren y examinaran las vías, se daban cuenta que no había nadie bajo las ruedas”. 

No cabe duda por qué el subterráneo es un caldo de cultivo tan grande para este tipo de historias. Las muertes, en forma de suicidios y accidentes, son una cosa habitual bajo tierra. Pablo relató cómo hace meses un joven murió degollado luego de quedar enganchado a una formación en movimiento cuando intentaba bajarse para perseguir a un punga que le había robado su MP3. Además, el boletero explica que la atmósfera de todo el subte es perfecta para lo sobrenatural: “La única vez que me tocó ir a las cocheras me di cuenta lo tenebroso que es todo el complejo y lo valiente que son mis compañeros que trabajan allí. Las formaciones se estacionan bajo tierra en túneles de cuatro o cinco cuadras de longitud, y sólo hay luz en las primeras dos. Caminando por ahí con una linternita me di cuenta el porqué de tanta fascinación con esta línea”.
Victorino de la Plaza inagura el subte en 1913.